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¿Cómo pido un arbitraje de consumo? ¿Y cómo funciona?

autor: Kontsumobide, 

Cuando tienes un problema con una empresa y no hay forma alguna de alcanzar un acuerdo, surgen los verdaderos quebraderos de cabeza. Y ahora, ¿qué? ¿Agachas las orejas y te dejas avasallar? ¿Corres a buscar asesoramiento jurídico a cambio de un importante desembolso económico? ¿Te arriesgas y presentas una demanda judicial? O… ¿sabes si puedes pedir un arbitraje de consumo?

El arbitraje de consumo es un sistema de resolución extrajudicial de conflictos que te permite solucionar los problemas que, como persona consumidora, tengas con empresas o profesionales, de forma rápida, ágil y gratuita. De hecho, comprobar que una empresa está adherida al arbitraje te ofrece un plus de tranquilidad cuando adquieres un producto o cuando contratas un servicio. Si surge una desavenencia y, a pesar de los intentos, no logras solucionar la cuestión, sabes que siempre podrás recurrir a esa vía, mucho más amable y económica que la de los juzgados y los tribunales.

Detectar a los comercios adheridos es sencillo: suelen lucir en sus escaparates la pegatina naranja y blanca con el logotipo del arbitraje y, si disponen de una web, también pueden insertar un distintito digital. Y, si albergas alguna duda, siempre puedes verificar si una determinada firma aparece en el buscador de empresas adheridas en el País Vasco. Si consta en el registro, ya puedes presentar la solicitud de arbitraje. Puedes entregar el escrito en Kontsumobide, en una Oficina Municipal de Información a la Persona Consumidora (OMIC), en una asociación o ante la propia Junta Arbitral de Consumo. Si no lo está, también puedes pedirlo, aunque, en este caso, la compañía podrá decidir si acepta someterse a este sistema para resolver ese problema concreto.

Rellenar la solicitud

En la solicitud de arbitraje debes indicar con claridad el problema, en qué ha consistido el incumplimiento de la empresa y qué pides exactamente: devolución del dinero, cambio de producto, una indemnización por los daños y perjuicios… Debes aportar todas las pruebas: contratos, facturas, fotografías, informes periciales, el propio producto defectuoso… Recuerda que el arbitraje lo resuelve un órgano completamente imparcial que puede darte la razón o no, en función de qué reclames y de cómo lo justifiques, así que debes esmerarte en recopilar toda la información y en exponer tu problema. También es recomendable que acudas a la audiencia, un acto parecido a una sesión de un juicio en el que te dejarán explicar lo ocurrido. No olvides que no es necesario que tengas conocimientos jurídicos: la resolución suele realizarse a través de un arbitraje en equidad, es decir, inspirado por un criterio de qué debe ser justo, sin entrar en razonamientos jurídicos.

La solución al problema la emitirá, en un máximo de 90 días, el órgano arbitral, que puede estar integrado por una o por tres personas. En este último caso, una es propuesta por la administración; otra, por una asociación de personas consumidoras y usuarias; y la última, por una organización empresarial del sector. Una vez analizado el caso, emitirán el laudo, que puede considerarse lo más parecido a una sentencia judicial y que deberás acatar como tal.