Kontsumobide

Etiquetas engañosas: cómo huir de alimentos poco saludables con apariencia de sanos

autor: Kontsumobide, 

La 'operación bikini' —o la 'operación slip de nadador', según el caso— manda y has decidido cambiar tus hábitos de compra semanal: solo meterás en el carrito alimentos saludables. Empiezas el periplo por los pasillos del supermercado con una mirada nueva. Tus ojos se topan con productos que se anuncian con todo tipo de reclamos: "bajo en calorías", "artesanal", "natural", "light"… El problema surge cuando, en un arranque de responsabilidad, te da por leer la etiqueta para analizar la información nutricional: las kilocalorías reflejadas en la tabla poco tienen de ligeras; o el listado de aditivos resulta incompatible con una elaboración artesanal… ¿Cómo explicarlo?

Existe una normativa europea que regula cuándo un alimento puede publicitar que posee determinadas características nutricionales, por ejemplo, "bajo valor energético", "valor energético reducido", "sin azúcares" o "light". El problema es que, por una parte, muchas personas consumidoras desconocen qué condiciones deben darse para poder emplear esos términos y, por otra, algunas marcas recurren a palabras vacías de contenido, pero con una alta carga emocional, que generan falsas expectativas en cuanto a las bondades de un determinado alimento. Ocurre, por ejemplo, con los productos elaborados según "la receta de la abuela", que pretenden evocar una cocina tradicional y saludable, pero que, debido a su producción industrial, están plagados de aditivos o ingredientes poco recomendables, como el aceite de palma.

Para evitar sorpresas, el primer consejo es obviar los mensajes publicitarios. Recuerda, por ejemplo, que el término natural”, tan repetido en muchos envases, no aporta nada. Esta denominación solo tiene sentido en unos alimentos muy concretos, como los yogures naturales sin aromas, elaborados con fermentos lácteos, o el agua mineral obtenida directamente de un manantial. Tampoco hagas caso de productos artesanales o caseros, salvo que lo acrediten con sellos o etiquetas certificadas. Los demás, puro marketing.

Tabla nutricional

El segundo consejo pasa por mirar directamente la tabla nutricional de la etiqueta. Comprobarás que los productos 'light' solo anuncian una reducción de calorías respecto a esa categoría de alimentos. Es decir, si el producto en sí es hipercalórico, sus características 'light' solo restan una parte de esa carga. Y en estos casos la normativa fija cuándo pueden emplearse determinadas expresiones:

  • Contenido reducido de…: si ese nutriente se ha reducido, como mínimo, un 30 % en comparación con un producto similar. En el caso de los micronutrientes, podrá ser del 10 %, y en el del sodio o la sal, de un 25 %.
  • Contenido reducido de grasas saturadas: si la suma de los ácidos grasos saturados y trans es, como mínimo, un 30 % inferior a la de un producto similar, y los ácidos trans son iguales o inferiores al de un producto similar.
  • Contenido reducido de azúcares: si el aporte energético es igual o inferior al de un producto similar.
  • Light / Lite: debe cumplir las mismas condiciones que cuando tiene un "contenido reducido" y debe indicar la característica que lo hace ligero.
  • Bajo en calorías o bajo valor energético: si el producto no contiene más de:
    • 40 kilocalorías por cada 100 gramos, en el caso de los alimentos sólidos.
    • 20 kilocalorías por cada 100 mililitros, en los líquidos.
    • 4 kilocalorías por porción, en los edulcorantes de mesa.
  • Valor energético reducido: debe reducir el valor, como mínimo, en un 30 % y señalar cómo se ha logrado.
  • Sin aporte energético: si no contiene más de 4 kilocalorías por cada 100 mililitros. En los edulcorantes de mesa, el límite será de 0,4 kilocalorías por porción.
  • Bajo contenido en grasas: no más de 3 gramos de grasa por 100 gramos, en el caso de los sólidos, o 1,5 gramos por 100 mililitros en el caso de los líquidos. Para la leche semidesnatada, deber ser 1,8 gramos de grasa por 100 mililitros.
  • Sin grasa: Si no contiene más de 0,5 gramos de grasa por 100 gramos o 100 mililitros.
  • Bajo contenido de azúcares: si no contiene más de 5 gramos de azúcares por 100 gramos en el caso de los sólidos o 2,5 gramos de azúcares por 100 mililitros en el caso de los líquidos.
  • Sin azúcares: no contiene más de 0,5 gramos de azúcares por 100 g o 100 ml.
  • Sin azúcares añadidos: si no han añadido monosacáridos, disacáridos ni alimentos utilizados por sus propiedades edulcorantes. Si los azúcares están naturalmente presentes en los alimentos, deberá indicarse que "contiene azúcares naturalmente presentes".
  • Fuente de fibra: si contiene como mínimo 3 gramos de fibra por 100 gramos o, como mínimo, 1,5 gramos de fibra por 100 kilocalorías.
  • Alto contenido en fibra: si contiene como mínimo 6 gramos de fibra por 100 g o 3 gramos de fibra por 100 kcal.
  • Fuente de proteínas: si aportan como mínimo el 12 % del valor energético del alimento.
  • Alto contenido en proteínas: si aportan como mínimo el 20 % del valor energético del alimento.