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Prácticas comerciales agresivas y engañosas: aprende a ponerles nombre

autor: Kontsumobide, 

Cuelgas el teléfono tras una llamada de telemarketing, cierras la puerta de casa tras una visita comercial o apagas el ordenador tras rastrear precios por internet, y te quedas con la sensación de que algo ha ido mal. El mensaje y las formas que has percibido dejaban mucho que desear. Todo está inventado y cada proceder de ética dudosa tiene un nombre. Te ayudamos a identificar algunas prácticas comerciales agresivas o engañosas:

  • Soy de tu compañía de luz. Déjame ver tu factura, para ver si te aplicamos bien la tarifa”. La frase encabeza el top ten de las conductas engañosas de comerciales en las ventas a domicilio. ¿Son de tu compañía, pero no tienen tus datos? Lógicamente, no lo son, pero con sus argucias consiguen hacerte creer lo contrario. Es un buen ejemplo de lo que la ley llama práctica engañosa por confusión.
  • Estamos adheridos al pacto verde del Ayuntamiento”, “contamos con el apoyo del Ente Vasco de la Energía” o “colaboramos con Kontsumobide-Instituto Vasco de Consumo”. ¿En serio? Ni caso. Las administraciones y los organismos públicos no recomiendan a unas empresas privadas en detrimento de otras. Desconfía si recurren a términos indeterminados como apoyar, colaborar… Esta ocurrencia se encuadra dentro de las prácticas engañosas sobre códigos de conducta u otros distintivos de calidad. Esta definición también incluye a las empresas que exhiben el logo del arbitraje de consumo en su establecimiento o un sello de confianza online en sus webs sin estar adheridos ni cumplir los requisitos exigidos por su normativa.
  • El personal comercial de turno se planta en tu casa día sí y día también y, si consiguen traspasar el umbral de tu hogar, no existe forma humana de echarlos. No aceptan un no por respuesta, tus ruegos de que hagan mutis por el foro son en balde y te planteas seriamente firmar lo que quieran con tal de quitártelos de encima. Esta conducta es una práctica agresiva por acoso y también comprende las ofertas telefónicas machaconas.
  • Un colchón milagroso que acabará con tus achaques, una base de cama magnética que te rejuvenecerá veinte años o una jarra de agua ionizada con propiedades cuasi curativas. Sientes que la fortuna ha llamado a tu puerta: te están ofreciendo el secreto de la eterna juventud. Solo un pequeño problema… Esa forma de actuar, consistente en proclamar, falsamente y sin ninguna prueba científica, que esos artículos pueden curarte enfermedades o disfunciones es una práctica engañosa sobre la naturaleza y las propiedades de esos bienes.
  • Navegas por internet en busca de la reserva de hotel soñada o de esas entradas para disfrutar de un concierto de tu grupo favorito, y tu tensión se dispara. “Quedan pocas habitaciones”, “es un destino muy demandado para esas fechas”, “hay cinco personas interesadas en el mismo hotel”, “las entradas pueden agotarse”, “estás en la cola de espera para comprar las entradas”… Estas triquiñuelas, pensadas para evitar que reflexiones durante la compra, se consideran prácticas engañosas sobre la disponibilidad de los bienes o los servicios ofertados.

Los trucos son de lo más variados y la ley recoge bastantes más. Sea como fuere, si consideras que alguna empresa ha empleado medios poco éticos para que adquieras un producto o contrates un servicio, no lo dudes: puedes poner una reclamación en Kontsumobide.