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Cómo actuar si te roban la tarjeta, o suplantan tu identidad

Hemos oído hablar en muchas ocasiones del phishing, esa técnica mediante la cual ciberdelincuentes se hacen con tus datos para actuar en tu nombre. En muchas ocasiones una vez que te han robado tus datos bancarios realizan gastos con tu tarjeta de crédito. Evidentemente este peligro también existe si te roban la tarjeta de crédito o si la pierdes, y quien la encuentra no tiene la ética muy clara. ¿Qué hacer entonces?

Para evitar el phishing nunca facilites tus datos bancarios a nadie y mucho menos si te lo solicitan por email, por mucho que parezca que quien te lo solicita es el banco, no es así. Pero, una vez que el daño está hecho se trata de minimizar las pérdidas.

  1. Lo primero es llamar a la entidad emisora de la tarjeta. El número suele venir en la misma tarjeta, te recomendamos guardarlo en tu móvil, y pedir que te la bloqueen. Trata de anotar el día y la hora de la llamada, y si puedes certificar la solicitud de bloqueo por escrito mejor. Ten en cuenta que desde ese momento tú no eres responsable del uso de tu tarjeta.
  2. Lo segundo es acudir a la policía e interponer una denuncia. Esto es determinante a la hora de posibles reclamaciones posteriores.
  3. Comprueba los movimientos de tu cuenta o de tu tarjeta. Si ves algunos que no te cuadran, que no te suenan, anótalos y compruébalos.
  4. Si detectas que han suplantado tu identidad y han utilizado tu tarjeta sin tu permiso comunícaselo cuanto antes a la entidad emisora.

Debes saber que el banco o la entidad emisora no te pude imputar los gastos que se hayan realizado con tu tarjeta una vez que hayas comunicado su robo/perdida/suplantación. Por otro lado, el Real Decreto-ley 19/2018 de 23 de noviembre, de servicios de pago y otras medidas urgentes en materia financiera limita tu responsabilidad ante un robo, perdida o suplantación a 50 euros. Esto, como hemos señalado, antes de la solicitud de bloqueo, ya que con posterioridad a dicha solicitud la responsabilidad no es tuya. Esta limitación no es válida, por su puesto, ante un uso fraudulento o una negligencia grave.

Pero insistimos, lo primero evitar que pase. Nunca facilites tus datos por email, ni por redes sociales, guarda siempre tus contraseñas, utiliza en la medida de lo posible diferentes niveles de seguridad, y ten cuidado con tus tarjetas y tus datos bancarios, no les dejes por ahí, a la vista de todo el mundo.

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