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5 razones para aumentar el consumo de alimentos Km 0

productos Km0

Muchos de los productos que se ponen a la venta han viajado miles de kilómetros hasta llegar donde están. Esto conlleva a un mayor impacto en el medio ambiente y afecta a la economía local.

La principal característica de los alimentos de proximidad o de “kilómetro cero” es la poca distancia que existe entre su lugar de producción o de recolección y el punto de venta o de consumo final. Su objetivo es favorecer la economía local y los cultivos de temporada: de esta manera supone también un menor impacto en el medio ambiente.

¿Cómo identificar los alimentos de cercanía? Muy sencillo. Solo tienes que fijarte en la información sobre el lugar de origen indicado en su etiqueta y ahí verás de dónde proviene. Puedes adquirirlos en mercados locales o comprando a pequeños productores o productoras.

Estos alimentos no tienen un sello oficial que los identifique a diferencia de los productos ecológicos, pero eso no quiere decir que un producto de Km 0 no pueda ser de producción ecológica. Pueden coincidir ambas características y cuando así sea, lo identificarás porque estará reflejado en la etiqueta.

Te damos 5 razones para que te decantes por estos productos, que solo aportan beneficios, tanto para ti, como para la economía local y para el medio ambiente:

  1. Cuidas el medio ambiente. Los alimentos que se venden cerca de donde se producen no necesitan ser transportados a grandes distancias por lo que reduces la huella ecológica que genera el transporte y apoyas la sostenibilidad. El transporte en largas distancias genera elevadas emisiones de CO2, así que comprando productos de cercanía favoreces un menor impacto ambiental. 
  2. Favorece la economía local. El pimiento, el queso, el puerro, las acelgas… si todos los productos que compras son de producción local, contribuyes a que la economía local se mantenga activa y se fortalezca. Los pequeños y medianos productores pueden conservar así las variedades autóctonas. 
  3. Sabes lo que comes. Obtienes toda la información sobre el origen de los productos, sabiendo que son autóctonos. 
  4. Adquieres productos frescos. Como no han tenido que recorrer largas distancias desde que se han recolectado, conservan sus propiedades nutricionales, mantienen intactas sus condiciones organolépticas (olor, sabor, textura…) y el proceso de maduración sigue su ciclo natural. 
  5. Reduces el desperdicio alimentario. Al acortar distancias e intermediarios, se reducen las posibilidades de que se estropeen a causa del transporte o del almacenamiento y, como consecuencia, acaben en la basura.

Infórmate sobre el origen de los productos y sobre sus métodos de elaboración. La etiqueta será una buena aliada en estos casos, que te ayudará a informarte correctamente y te facilitará el camino hacia un consumo más sostenible. Apuesta siempre por los alimentos locales y de temporada.

https://www.kontsumobide.euskadi.eus/contenidos/informacion/kb_pubs_mat_didac/es_material/adjuntos/gurpila_2018.pdf

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