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Toma conciencia del consumo responsable

Una persona consumidora responsable es aquella que valora el impacto y las consecuencias que tiene tomar una decisión u otra, con respecto a la mejora del bienestar ambiental, animal o social. Se informa sobre los productos que adquiere y se inclina por las empresas que dejan claras sus posturas sobre el impacto que tienen los artículos que ofrecen en el medioambiente y en el entorno social.

Como personas responsables del consumo que realizamos, podemos llevar a cabo pequeños gestos diarios que, a medio y largo plazo, generan un impacto positivo en el planeta:

Comprar solo lo necesario. Antes de comprar un producto o contratar un servicio, reflexiona y piensa si realmente te hace falta o si se trata de una compra compulsiva (aquella que realizas por impulso, comprando productos que no necesitas, fomentando el “comprar por comprar” y que luego, en muchos casos, te arrepientes y acabas devolviendo el artículo).

Reducir el consumo. Se trata de reducir la cantidad de residuos que generas y, al mismo tiempo, de disminuir el uso de productos con un ciclo de vida corto o de escasa calidad.

Reutilizar. Antes de comprar, fíjate en lo que tienes en casa y, si puedes, dale una segunda vida. De esta manera alargas la vida útil de los productos sin necesidad de invertir en otros nuevos. Y si necesitas comprar algo, las tiendas de segunda mano también pueden ser una buena opción: ropa, libros, muebles... todos estos productos pueden tener una segunda vida y volverse a utilizar. Y cuando hagas la compra, utiliza envases retornables y bolsas reutilizables.

Reparar. Antes de deshacerte de cualquier aparato que piensas que se ha estropeado, valora si lo puedes reparar para poder seguir usándolo. O incluso piensa si le puedes dar otro uso.

Reciclar. Cuando tu producto ya no funciona y no puede ser reutilizado de ninguna manera, se debe reciclar. Para ello, debe depositarse en el contenedor correspondiente. En el caso de los electrodomésticos o aparatos voluminosos como los muebles, o materiales contaminantes como las pilas, los cartuchos de tinta o la pintura, se deben depositar en un punto limpio.

Priorizar el contenido. La compra de un producto no debe basarse en el envase; es importante comprarlo por el contenido, eligiendo productos que reduzcan los envoltorios.

Comprar local. Adquiere productos de proximidad y de temporada, evitando aquellos que tengan que hacer trayectos largos hasta el destino de la compra. Las frutas y verduras con aspecto diferente al habitual son piezas que están en perfecto estado y que pueden acabar en la basura solo por cuestión estética, tenlo en cuenta.

Desplazamientos. Siempre que sea posible, desplázate a pie, en bicicleta o utiliza el transporte público. Los vehículos con motor ya sea diésel o gasolina, producen gases de efecto invernadero que resultan muy contaminantes.

Proceso de producción respetuoso. Valora la materia prima y el proceso de manufactura con el que se elaboran los productos, teniendo en cuenta la huella ecológica que supone.

Impacto social positivo. Analiza si la empresa respeta los derechos humanos, es decir, que las personas trabajadoras que participan en el proceso productivo tengan buenas condiciones laborales.

Responsabilidad social. Considera si la empresa tiene un papel proactivo en el desarrollo sostenible. Prioriza a las empresas que invierten en prácticas a favor del medio ambiente y del progreso social.