Euskadi

Larga vida a todo

El modelo económico tradicional (y el que nos puede llevar a la extinción) sigue una estructura lineal. ¿Qué es esto? Pues que primero se extrae el material, luego se produce, se usa y, finalmente, una vez que queda inservible, sea por la razón que sea (porque se ha roto, está en desuso, o nos hemos cansado de él…) se tira. Y ahí se acaba el ciclo.

En este modelo solo se piensa en una cosa: producir mucho, para vender mucho. Y vender mucho, significa extraer mucho, y este proceso es muy agresivo con el medio ambiente.  Nos creemos que los recursos son infinitos, pero si seguimos por este camino, para 2050, según la Unión Europea, necesitaremos los recursos de tres planetas Tierra. Y solo tenemos uno.

Lo habrás escuchado muchas veces, tantas que seguramente hayas activado el modo off en tus oídos. Pero lee atentamente, porque lo cierto es que no podemos seguir este camino, no podemos hacer oídos sordos mientras el planeta (y tú junto a él) se encamina al agotamiento. Hay que cambiar de hábitos de vida y replantear este modelo económico. La Unión Europea lleva años trabajando en ello. Lo lineal debe convertirse en circular. La economía circular es un modelo económico de producción y consumo sostenible, y gracias a él, alargamos el ciclo de vida de muchos productos.

En dirección hacia productos sostenibles

La Unión Europea busca conseguir un continente climáticamente neutro en 2050, apoyándose en el llamado Pacto Verde  y en el Plan de Acción para la Economía Circular. Pero, ¿qué es exactamente la economía circular? El objetivo de este modelo es que el valor de los productos, los materiales y los recursos como el agua o la energía, se mantengan en la economía durante el mayor tiempo posible, reduciendo al mínimo la generación de residuos y apostando por el ahorro energético.

Un mundo en el que los productos sean reparables, actualizables y tengan materiales que puedan tener varias vidas (generando así menos residuos), ¿es posible? Claro que sí. Si, además, los desechos que se forman son de un material reutilizable, pueden volver a fabricarse sin empezar el proceso de cero. Así, las empresas seguirán produciendo, pero no necesitarán gastar dinero en extraer recursos de la naturaleza. En la economía circular, se reducen las emisiones de CO2 a la atmósfera y se frenan los efectos del cambio climático.

¿Y tú qué puedes hacer en tu día a día para formar parte de este presente y futuro circular?

Lo tienes muy fácil, cada vez más. Con pequeños gestos puedes hacer mucho, por ejemplo, comprar alimentos a granel y evitar los productos con exceso de embalaje; reparar tu teléfono móvil o tus zapatos estropeados en lugar de comprar unos nuevos; y reciclar los residuos en su contenedor correspondiente. En general:

  • Consume de manera lógica y sostenible.
  • Utiliza los recursos de la naturaleza con cabeza.
  • Reutiliza.
  • Repara todo lo que puedas para que vuelva a funcionar y alargar así la vida útil.
  • Renueva los bienes que no cumplen criterios sostenibles por otros que cuiden más nuestro entorno.
  • Recicla siempre que sea posible, aprovechando los residuos y convirtiéndolos en recursos para otros procesos industriales.

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