Las ofertas con tiempo limitado, las frases como “últimas unidades” o los mensajes de “solo hoy” genera presión y fomentan las compras impulsivas. En realidad, este fenómeno no está pensado para cubrir necesidades, sino para vaciar tu cartera. Mientras, las grande multinacionales multiplican sus beneficios, los pequeños comercios, deben hacer un esfuerzo para poder competir contra los gigantes del mercado.
Además, cada año aumentan los fraudes: precios inflados antes de Black Friday, descuentos ficticios o políticas de devolución poco claras. Por eso, más que dejarse arrastrar por la marea del consumo, es conveniente ver el lado oscuro del descuento y practicar un consumo responsable.
Y si decides comprar hazlo con criterio:
- Evita las compras por impulso. Cada envío y devolución genera emisiones y residuos.
- Fija un presupuesto y una lista con lo que de verdad te hace falta.
- Compara precios. Comprueba si el descuento es real.
- Apuesta por el comercio local y por marcas transparentes.
- Infórmate bien. Tus derechos no se rebajan.
Como alternativa, cada vez más personas se suman al Green Friday, un movimiento que promueve un consumo responsable y sostenible. Se celebra el mismo día que Black Friday, pero con un espíritu opuesto; el de promover un consumo responsable, local y sostenible. Porque el mejor ahorro, a veces, es no comprar lo que no necesitas.
Consumir menos, y mejor, también es una forma de ganar.


