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Microplásticos: la contaminación invisible

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Las bolsas, las botellas e incluso las mascarillas que contienen plástico y que acaban en el mar, se van deshaciendo a lo largo de los años, convirtiéndose en trozos muy pequeños que nunca desaparecen completamente. ¿Sabías que podemos acabar ingiriendo estos microplásticos?

revista 41

El uso de plásticos está muy extendido tanto a nivel industrial como a nivel doméstico. Este material es muy popular por su versatilidad, pero cuando se va degradando se convierte en microplásticos, es decir, en pequeños fragmentos de material plástico, cuyo tamaño suele ser inferior a 5 milímetros. La presencia de estas pequeñas partículas plásticas en el océano aumenta cada vez más, afectando gravemente a la fauna y a los ecosistemas marinos. La ONU declaró en 2017 que hay hasta 51.000 millones de partículas microplásticas en el mar. Estas partículas pueden ser ingeridas por los animales marinos, que los van acumulando en su cuerpo y terminan en nuestro estómago a través de la cadena alimenticia.

Las mascarillas: un problema añadido

En este momento, además, existe un problema global que se añade al de los plásticos: la gran cantidad de mascarillas que está acabando en el océano. Una mascarilla formada por plásticos tardará hasta 450 años en descomponerse, convirtiéndose también en microplásticos. Se calcula que unos 1.560 millones de mascarillas han acabado en los océanos en 2020, según la organización de conservación marina OceansAsia. Estos son de 4.680 a 6.240 toneladas métricas adicionales de contaminación plástica marina. La contaminación es devastadora: “mata cada año aproximadamente 100.000 mamíferos y tortugas marinas, más de un millón de aves marinas, e incluso un mayor número de peces, invertebrados y otros animales. También afecta a la pesca y a la industria del turismo”.

Cambiar nuestros hábitos es posible

Es imprescindible que nos concienciemos de que estamos ante un problema grave y de que tenemos que cambiar nuestros hábitos. Y es que hay demasiado plástico (en la mayoría de los casos de un solo uso) inundando nuestra vida: en los envases de productos, en materiales de construcción, en el textil de la ropa, en las bolsas que ofrecen algunos establecimientos, en la calle… ¿Y si reducimos su consumo y optamos por opciones reutilizables y sostenibles?

Con motivo del 15 de marzo, Día de la Persona Consumidora, se realizó un autotest sobre el uso de plásticos a través de las redes sociales y de los centros de formación de Kontsumobide, que arrojó los siguientes datos:

El 97% de las personas que contestaron, considera un problema el uso excesivo de plásticos: el 59% de las personas encuestadas evita comprar productos empaquetados en exceso; y el 47% procura no comprar productos que se venden en envases de plástico o bricks. El porcentaje de las personas que llevan bolsas reutilizables o carros a la compra es del 88% y de las que reciclan los plásticos en el contenedor amarillo del 85%.

Los pequeños gestos también cuentan

Si ves en la calle, en el monte o en la playa un objeto de plástico en el suelo, puedes recogerlo y depositarlo en el contenedor amarillo. Además de lanzar un mensaje positivo a las personas que te vean, estás ayudando a proteger el ecosistema.

Necesitamos un consumo responsable y consciente para reducir la contaminación por plásticos. ¿Te apuntas?