

Comprar y vender productos de segunda mano a través de plataformas destinadas a ello se ha convertido en un nuevo modelo de consumo que tiene cada vez más protagonismo. Te mostramos lo que debes tener en cuenta.
¿Qué hacer con la ropa, los muebles, libros, artículos de decoración o tecnológicos que ya no usas? ¿Te gustaría reutilizar productos que otras personas ya no necesitan y darles una segunda vida? Wallapop, eBay, Vinted, Mil Anuncios… Cada vez más personas utilizan estas plataformas digitales para vender o comprar productos. Son lugares en los que, además, se pueden encontrar artículos que ya están descatalogados o difíciles de encontrar en las tiendas. El uso de este tipo de plataformas en las transacciones comerciales entre personas particulares está en alza.
Este sistema te ofrece la posibilidad de conseguir artículos por debajo de su precio y dar así una segunda vida a productos que otras personas ya no necesitan o ya no usan. Por otra parte, aquellas personas que quieren deshacerse de ciertos artículos, pueden obtener un dinero extra para su bolsillo. Imagen de sostenibilidad y beneficio económico se dan la mano. Pinta bien, porque parece que ambas partes ganan, pero debes tener en cuenta que no es lo mismo comprar o vender un artículo a una persona particular que a una empresa o establecimiento.
Además, existe el riesgo de encontrarte ofertas tras las que se pueden esconder intentos de estafa.
La ley de consumo no te protege.
Las plataformas de comercio entre personas particulares son sumamente útiles y te ofrecen mayor libertad para negociar (precio, entrega de producto, etc.), pero cuando surgen problemas, pueden ser conflictivas. Y es que, si has comprado o vendido un producto entre particulares, no cuentas con la protección de la garantía legal ni de la comercial, ni tampoco tienes derecho de desistimiento (derecho a devolver el producto) a no ser que se llegue a un acuerdo. En estos casos no se aplica la normativa de consumo, sino el Código Civil.
La ley impone a la persona vendedora el deber de responder de los defectos ocultos del producto, es decir, de aquellos que tú no puedes apreciar a simple vista. En cambio, si son obvios, no tiene ninguna obligación. Puedes exigir una rebaja en el precio o la devolución del dinero.
En caso de conflicto, no puedes presentar una reclamación en un organismo de consumo; debes acudir a la vía judicial. El plazo para presentar una demanda en el juzgado es de seis meses desde la entrega del producto.
¿Y si quien vende es una empresa?
En alguna de estas plataformas también se pueden alojar empresas o profesionales ofreciendo artículos de segunda mano. Esto puede causar confusión en relación a derechos y obligaciones, y dudas sobre si estás tratando con una empresa o con una persona particular. Pregunta por los datos de la empresa, nombre, dirección y teléfono para poder comprobar que así sea. En el caso de tratarse de una empresa dispones de, al menos, un año de garantía legal para el producto.



