El nuevo curso trae consigo la vuelta al trabajo, al colegio y a los horarios. También supone pasar más tiempo con el móvil o con el ordenador y a sentir que tienes que estar constantemente disponible. ¿El resultado? Más cansancio y mayor dificultad para concentrarse.
Lo importante aquí es que intentes tener tú el control de tu tiempo y ponerle freno a la hiperconexión. Esto no quiere decir que tengas que renunciar a la tecnología ni meter el móvil en una caja fuerte, sino que debes revisar qué lugar ocupa en tu día a día.
Existen varias señales que te pueden poner en alerta: mirar continuamente el móvil para sentir tranquilidad, utilizarlo para huir de cualquier sensación de malestar o permitir que sustituya actividades importantes, como tener una conversación con otras personas, descansar o hacer deporte. Si la pantalla ocupa el espacio de todo esto, es momento de pulsar el botón de pausa.
Las aplicaciones están diseñadas para captar tu atención
Dejar de mirar la pantalla no es fácil y no depende solo de ti. Muchas aplicaciones incluyen recursos que están diseñados para alargar su uso: el scroll infinito, la reproducción automática, las recomendaciones personalizadas, los avisos constantes o las recompensas inmediatas.
Si conoces estos mecanismos, podrás utilizar las aplicaciones de una manera más consciente y frenar un poco el exceso de uso: puedes desactivar la reproducción automática, eliminar notificaciones, fijar límites diarios de uso o sacar de la pantalla principal las aplicaciones que consultas de forma automática, casi sin darte cuenta. Antes de abrir una red social, pregúntate: “¿Para qué voy a entrar?”. Esto te permitirá diferenciar una decisión consciente de un gesto automático.
Acuerdos familiares
El inicio del curso es un buen momento para revisar las normas digitales del hogar. Mejor que sean pocas y dejarlas claras: no utilizar dispositivos durante las comidas, reservar momentos para conversar sin interrupciones, evitar las pantallas antes de dormir o ponerte un límite de tiempo para el ocio digital.
Estas normas sirven para toda la familia, incluidas las personas adultas. No puedes pedir a un adolescente que deje el móvil si tú lo estás consultando continuamente.
Desconectar del trabajo también es salud
La vuelta a la rutina no debe convertir el teléfono móvil o el correo electrónico en una prolongación de la jornada laboral. Así que cuando llegue tu hora y salgas por la puerta, desactiva todo tipo de avisos y establece límites.
A no ser que las condiciones del puesto indiquen lo contrario, un mensaje recibido fuera de horario de trabajo no tiene por qué responderse al momento.
Las tecnologías digitales facilitan muchas tareas, pero también consumen tiempo y atención. Con el comienzo del nuevo curso, volver a la rutina puede ser una oportunidad para decidir cuándo quieres conectarte y, sobre todo, cuándo quieres desconectar.
Consejos:
- Evita consultar el móvil nada más despertarte
- Silencia las notificaciones que no sean necesarias
- Crea momentos concretos para responder mensajes
- Reserva algún momento del día libre de pantallas
- Deja el teléfono móvil fuera del dormitorio por la noche, reducirás la tentación de utilizarlo.



